Tu experiencia es tu conocimiento tácito

Tu experiencia es tu conocimiento tácito

Directo al meollo del asunto: el conocimiento tácito es básicamente experiencia personal acumulada.

Por cierto, tiene características muy singulares: se va creando lentamente; y es finito (muere cuando el cerebro deja de funcionar); es intangible; desestructurado y difícil de expresar; estrictamente personal; inevitable; es un poderoso referente omnipresente de nuestro comportamiento; y por cierto amoral.

Por ejemplo, lo que escribo ahora es parte de mi conocimiento tácito, porque esta basado en mi experiencia o vivencia personal, o sea en lo que he vivido, leído, hecho, razonado, sentido, estudiado y todo lo anterior mezclado con mi historia, mis genes, y mis emociones, luego se va cocinando a fuego lento y se transforma en un amasijo desestructurado que radica en mi red neuronal. Una manifestación compleja de conocimiento tácito, por ejemplo, es la intuición.

Todos, sin excepción, generamos con los años conocimiento tácito y lo almacenamos en el mismo lugar: en nuestro cerebro. El conocimiento es neutro éticamente hablando, no es bueno ni malo, simplemente es. Ahora otra cosa es que sea valioso para un noble propósito, o indispensable para un proceso productivo, o nos sumerja en los oscuros suburbios del comportamiento humano.

Tenga presente y no se confunda, un manual o un procedimiento que tenga instrucciones precisas y estructuradas de cómo hacer alguna acción de manera correcta, es lo que se llama conocimiento explicito; y este siempre es fácil de registrar, escribir filmar, etc., pero para que exista este tipo de conocimiento, antes debe haber existido el conocimiento tácito que permitió crearlo.

Los maestros del conocimiento tácito

Los expertos son personas que más allá de cualquier jerarquía o título académico tienen como característica central un talento y mucha, pero mucha experiencia en alguna disciplina y por ende muchísimo conocimiento tácito. Los expertos en las industrias o empresas de cualquier tipo y en cualquier parte del mundo son personas preciadas y respetadas, porque su presencia evita muchas veces accidentes; son buenos mentores; facilitan la innovación; pero sobre todo son indispensables en los procesos productivos críticos. Sin embargo, no siempre RR.HH. actúan con la debida anticipación y cuando ellos se jubilan o se van a otra empresa, se llevan en su cerebro todo el conocimiento tácito y de ahí viene los dramas, especialmente para el área de Producción.

Para ir cerrando, las empresas que invierten en tratar de conservar el conocimiento tácito de sus expertos se caracterizan por que ya han sufrido la pérdida de más de algún experto; y además tienen procesos complejos que demandan una alta especialización cognitiva. Durante los últimos años he entrevistado a decenas de expertos para identificar y retener sus mejores consejos asociados a un conocimiento tácito especifico de ellos, y puedo dar fe que siempre trabajan en empresas que tiene esas características. El resto deberá respirar y animarse a recrear una y otra vez el conocimiento tácito de sus expertos.

 

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