Jóvenes felices y en riesgo

“Soy joven y aspiro tomarme un año sabático y viajar a algún país exótico de Asia; trabajar donde me plazca y por el tiempo que yo decida; tener un Depto. propio y un auto ¡ahora ya!; crear mi propia empresa o emprendimiento y no ser empleado; decir lo que pienso sin mayor filro; divertirme con frecuencia con mis amigos; cultivar mis hobbies; participar en alguna causa social; hacer deporte y comprar el vestuario de moda; no pensar mucho en el futuro lejano; consumir tecnología de punta; asistir a los conciertos en vivo de mis cantantes favoritos; estar presente en todas la redes sociales de mi interés; evitar compromisos muy formales; no pensar mucho en la existencia de Dios; aspirar a tener estudios superiores; ser tolerante a las diferencias sexuales; sensible a temas medioambientales; comprar bienes raíces para sustentar mi vejez; esperar que mis padres me dejen una buena herencia; y tener hijos cuando este “estable”.

Los jóvenes de hoy son integrantes activos de una sociedad organizada sobre el deseo y la elección. Bien por ellos, por los que siendo jóvenes y que pudiendo ser logren todo lo que aspiran.

 

El poeta Rubén Darío expresaba en su poema Canción de Otoño en Primavera:

Juventud, divino tesoro,

¡ya te vas para no volver!.

Cuando quiero llorar, no lloro…

y a veces lloro sin querer.

 

Los que hoy son viejos, ayer fueron jóvenes y nada pudieron hacer para evitarlo, una vez que la juventud se va no vuelve y uno se queda con lo que hizo y con lo que le toco vivir, para bien o mal. Así que lo prudente es hacer bien las cosas cuando se es joven y no llorar después. ¿A qué viene tan poética y simple reflexión?

 

La historia, esa vieja mañosa y virtuosa

Solo hace 100 años lo que se llamó La BelleÉpoque colapso brutalmente con el estallido de la 1ra. Guerra Mundial, y miles de jóvenes de 1914 en Europa marcharon alegres a los horrorosos campos de batalla; en ese tiempo había también sorprendentes avances científicos y la militarización de las naciones era un hecho; los emperadores, zares y reyes de la época buscaban afianzar sus imperios y su moral social estaba en ruinas.

Hoy, la globalización es una realidad aún más extrema, si China estornuda, muchos países en desarrollo tienen pulmonía. Si los ritmos de las economías mundiales no se sustentan a sí mismas, vendrán días o años muy difíciles para millones de personas en Occidente. Porque cuando las soluciones racionales para los problemas globales más irritantes se suman a la indiferencia moral, se obtiene una mezcla explosiva. No deseo ser pesimista, pero creo oportuno preguntarse: ¿Estaremos avanzando inocentemente a otra encrucijada más de la humanidad?.

 

Jóvenes de hoy ante crisis humanitarias

Una crisis económica severa somete a las personas a situaciones extremas, tan extremas como sea la crisis. Sobreviven aquellos que tiene la fortaleza psicológica y física para soportarla. Me refiero por fortaleza a la capacidad de levantarse después de un golpe (resiliencia); a mantener la esperanza aun cuando se está sólo frente a la adversidad; a racionar hasta lo más elemental; a crear soluciones domesticas urgentes bajo presión; a convivir con quienes detestábamos; a interpretar códigos de conductas humanas desconocidas; a no disponer de placeres y seguir sonriendo; a que se hagan trisas los sueños y mantener los ideales más nobles y no convertirse en un enajenado; evitar las conductas toxicas que se multiplican en la crisis; en fin, disponer de la fuerza necesaria para enfrentar la adversidad.

 

Tiendo a pensar que la gran mayoría de los jóvenes de hoy y que corresponde a las características al principio descritas, no tiene el conocimiento ni menos el entrenamiento para afrontar una crisis económica y social de envergadura global. Si estoy en lo cierto, y por supuesto esperanzado que no se produzca ninguna debacle humanitaria global, pero de darse, la encrucijada a la cual se enfrentaran será compleja, difícil, y requerirá que se reinventen a partir del vigor y pasión propias de la juventud. Por esto creo que los que somos ya más viejos debemos apoyarlos con consejos que les permitan tener buenos puntos de referencias históricos, instarlos a la prudencia y templanza de sus comportamientos y juicios sociales, y finalmente ser para ellos mentores o adultos mayores serenos y acogedores que les permitan encontrar sosiego entre tanto ruido.

 

 

Andrés Cabrera C.

Gerente Pino Alto

http://www.bibliotecadeconocimiento.cl

 

 

(*) Inspirado en:

  • Pensar rápido, pensar despacio. Daniel Kahneman
  • El ascenso de las incertidumbres. Robert Castel.
  • Múltiples documentos y estudios sobre las generaciones.
  • Mi propia historia.

2 comments

  1. Juan Luis González D. dice:

    Andrés:
    Interesante artículo, muy cierto lo que pasa en nuestra actualidad. Para reflexionar
    Gracias por compartir

  2. Elizabeth Prosser dice:

    Muy cierto. Excelente artículo