Una Generación mas feliz

En la portada de la revista Time (mayo 2013) titulaba “The Me Me Me Generation”. Se presenta a los jóvenes de la generación Y o Milenio (edad entre 16 y 30 años) como egocéntricos, sacándose fotos constantemente para subirlas a redes sociales, narcisistas y vagos (menos para mandar un promedio de 88 mensajes de textos por día) y que un 40% no quiere un trabajo con responsabilidades importantes.

Si esta descripción se ajusta a la realidad de la juventud estadounidense, lo lamento por ellos. Personalmente creo que nuestra juventud se merece una mejor definición. Si bien tienen parte de estas características que parecen tan devastadoras para ellos, los jóvenes tienen otras que son loables y que hace apreciarlos desde una visión más positiva.

A continuación menciono a mí entender las cinco características más relevantes desde el punto de vista del impacto social y además vinculadas entre ellas. Porque decir que es una generación que porque usa la tecnológica intensamente los hace impacientes, ó buscan respuestas rápidas y esto les impide ser amigos de los compromisos, que son individualistas, o se van tardíamente del hogar, es algo ya bastante ventilado.

1. No toleran la falta de transparencia de las organizaciones.

Probablemente Edward Snowden con 30 años, experto en tecnología en USA, y ex agente de la CIA, no soporto tanto “oscurantismo” y el año pasado publico secretos de espionaje tecnológico a distintos mandatarios del mundo que hacia la Agencia Nacional de Seguridad. Provocando una crisis diplomática de envergadura.

Para ellos los partidos políticos son esencialmente manipuladores y sus líderes poco confiables. Menos de un 30% de los jóvenes se sienten interesados en la política. Más del 60% cree que las redes sociales son un mejor método que el voto para expresar sus demandas a la ciudadanía.

Por otro lado el reconocimiento de sus pares en las redes sociales es más confiable y relevante que la opinión de sus maestros o jefes, algo que por cierto deberán asumir con cautela.

2. Tienen una baja aversión al riesgo.

Más del 60% de los jóvenes desea tener su propio emprendimiento. Están consientes que frente a un entorno de inseguridades, sólo su iniciativa propia les puede conferir estabilidad. Son hinchas de la meritocracia, en donde el trabajo y el esfuerzo propio les pueden llevar a la autorrealización. De ahí que duran poco en trabajos (menos de 3 años) que para cualquier otra generación sería un logro laboral, porque son leales a sus profesiones y no a las empresas. Si el trabajo los aburre (rutina) o les produce infelicidad son capaces de renunciar por email. Ya hay problemas para que las empresas retengan el conocimiento crítico de estos nómades laborales.

3. Son relajados y creativos.

No les interesa mucho trabajar en turnos u horas extras si a cambio pueden disfrutar de su familia, algún hobby, o un viaje soñado. No les gusta trabajar con jefes de más de 45 años porque son muy demandantes, estresados, y no valorizan el uso de la tecnología en las empresas. Ellos generan y son apasionados por sus propias ideas y son hábiles negociándolas. Al interior de las empresas les gusta innovar y proponer ideas nuevas, que no siempre son muy rentables, pero son intra-emprendimientos que hay valorizar y canalizar porque los motiva.

4. Valorizan más el merito que la jerarquía.

Imagina dos jóvenes de la misma edad, haciendo el mismo trabajo. Uno de ellos averigua que el otro gana considerablemente más. Sin embargo, el mejor pagado es más eficiente y confiable en su trabajo. Bien, más del 60% de los jóvenes consideran que es justo que se le pague más al que produce mejor.

Respetan y siguen a quien sabe hacer bien lo que ellos creen importante, no les importa mucho las estructuras clásicas de la sociedad (familia, empresas, iglesias, clubes, etc.), lo que genera una pugna significativa con personas que tienen autoridad sobre ellos.

Muchos al tener padres ausentes y agobiados por estar ambos trabajando, pueden haber convertido a sus abuelos en sus principales mentores, o hacer peligrosamente de la Internet su mayor referente conductual.

5. Viven el presente intensamente.

Viven el presente intensamente haciendo lo que más les gusta y privilegian su propia comodidad. Como el pasado no es para ellos relevante no adoptan tempranamente dogmas ni utopías; carecen de héroes; se relacionan con la diversidad social; y van expresando sus opiniones directamente, aunque a veces lo hacen de manera imprudente. Viajan y se divierten más que cualquier generación del siglo pasado.

Sin embargo les preocupa su futuro, pero lo construyen sin mucha ansiedad, sin culpabilidades o miedos preteriros que los paralicen, lo que no les garantiza para mañana un mundo feliz, pero hoy simplemente son más felices.

 

Estos jóvenes de hoy irrumpen en el emergente siglo XXI, están llevando el proceso evolutivo de destrucción, transformación y construcción doloroso y necesario para el desarrollo humano.

Ojala que estas nuevas comunidades consumistas y optimistas, esta generación de incertidumbres y sueños tengan mucho éxito en la construcción social en las próximas décadas que les pertenecen. Nosotros, los más viejos, no debe movilizarnos la envidia por su forma de ser tan distinta a la nuestra, o prejuzgarlos desde nuestros paradigmas, porque no olvidemos que los humanos somos una construcción histórica y ellos son nuestros hijos y a los hijos se les cuida, ayuda, y se les desea lo mejor.

Andrés Cabrera Croquevielle

 

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