Luces y sombras de Internet

En Concepción y vía Skype desde Paris mi hermana Alejandra, quien es reproductora autorizada de cuadros del Louvre, me comentaba que la había contactado por email un ciudadano desde la ciudad de Estambul para pedirle la copia de una pintura para su esposa. Dicho y hecho.

Ya sabemos que Internet permite la profundización de la globalización y una transformación sociocultural a escalas nunca antes vista en la humanidad. La velocidad, calidad y disponibilidad de la tecnología genera una celeridad tal, que tiempo y espacio han ido dejando de ser dimensiones determinantes en nuestra comunicación y relación diaria con los demás.

Hay grandes oportunidades y no pocos riesgos en el uso de Internet:

Navegar por una enorme cantidad de información presentada en múltiples formatos.

  • Falta de control y sistematización produce una descompensación entre la cantidad y el nivel de desarrollo de los temas.

Un medio informativo abierto, dinámico y flexible. Sencillo y fácil de mantener.

  • Gran densidad de información, riesgo de “intoxicación”.

Una fuente de datos compartida mundialmente.

  • Gran cantidad de publicidad que desplaza a la información relevante.

Acceso fácil e instantáneo.

  • Acceso a contenidos no deseados e información basura.

Gran interactividad entre usuarios y diversas fuentes.

  • Poca durabilidad de la Información. La navegación de un sitio a otro desorienta al usuario dificultando la lectura y comprensión.

 Facilidad de publicación a bajo costo y de reutilización de la información.

  • Muchos cambios en la información, una búsqueda puede arrojar resultados distintos

 Libertad de expresión.

  • Problemas de garantía, procedencia, autenticidad y credibilidad de la información deja entredicho valores como responsabilidad, compromiso y honestidad. Derechos de autor desprotegidos.

Con todo lo anterior y más allá de las conexiones físicas de Internet, esta crea, a través de conexiones virtuales o simbólicas, realidades e identidades que pueden facilitar la conexión o el asilamiento social de la persona, la opción dependerá de los estímulos y limites que reciba esta desde niño y se refuercen en su juventud, tanto en la familia como en las instituciones educacionales. Si como sociedad no actuamos rápido estaremos gestando un nuevo ciclo de subdesarrollo cultural y socioeconómico.

Andrés Cabrera Croquevielle

 

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