El valor de las historias

Durante nuestra educación estuvimos expuestos a cientos de formulas, fechas y teorías que poco recordamos hoy día, y la razón es muy sencilla, el cerebro no es capaz de retener datos, si no que recuerda experiencias vividas, es decir, historias. Por suerte, hoy en día a diferencia de tiempos pasados, la importancia de saber datos, formulas o fechas, ya no es tal, ya que contamos con computadores que son capaces de almacenar miles datos, superando al cerebro humano.

La dura realidad

Un alumno de un colegio municipal o privado en Chile, tiene en promedio 4 horas semanales de Historia de Chile solo durante su enseñanza media, lo cual nos da un total de 576 horas de estudio, superior a un diplomado y en algunos casos equivalentes a un magíster. Sin embargo, los alumnos, luego de un par de años de terminado este aprendizaje académico saben muy poco sobrela Historiade Chile.

Hace poco tiempo atrás fue transmitida una serie por un canal de televisión abierta cuyo nombre era Héroes. Esta serie relataba la historia de seis grandes próceres dela Historia Chilena la cual produjo amplias discusiones sobre los personajes antes mencionados. Lo interesante de esta serie es que produjo un aprendizaje mayor que la educación formal en los adolescentes y en todos aquellos que vimos la serie. ¿Cómo logró hacer esto la serie, sin obligaciones, si no solo por voluntad propia? ¿Cómo logran éstas, en algunos casos como el cine, animarnos a salir de nuestra casa y pagar por ver una historia?  ¿Quien hoy no conoce la historia del Titanic, o no tiene una opinión sobre la Pasión de Cristo?.

¿Que tienen de especial las historias?

¿Por qué las historias permiten un mejor aprendizaje? Existen cuatro factores que explican esto.

Las historias acercan a las personas

Toda buena historia logra que el oyente viva la experiencia o “se ponga en los zapatos” del personaje, de esta forma se logra que el oyente retenga por tiempo indefinido el conocimiento ya que se asemeja a una experiencia personal. En conclusión, las historias permiten aumentar la eficiencia de la transferencia de conocimiento.

Las historias aumentan la capacidad de influir en otros

Las personas solo ponemos atención los escasos primeros segundos o minutos de escuchar al otro, esta frase la conocen los mejores presentadores, expositores, profesores o directivos y que utilizan las historias como forma de relato, con lo cual logran una audiencia más receptiva para escuchar sus ideas. En conclusión, las historias son un mejor método para captar la atención.

Las historias permiten codificar información

Las historias llevan ocultas bajo su superficie narrativa, los supuestos, los modelos mentales, las expectativas y las creencias que guían las decisiones y comportamientos. En conclusión, las historias son un método para transferir conocimiento de forma implícita que no seria posible transferirlo de otra forma.

Las historias están en nuestro ADN

Las enseñanzas de Buda que datan de más de 2.500 años y las de Jesucristo más de 2.000 años, se trasmitieron primero oralmente, ya que los monjes debían recitar y memorizar con cierta regularidad, de generación en generación, aprendiendo así de las enseñanzas, posteriormente se empezaron a escribir en hojas de palma. El valor de ser capaces de relatar la historia es el medio casi natural y más enraizado en la mente humana. En conclusión, estamos casi diseñados antropológicamente para asimilarlas con facilidad.

Reflexión final

Las historias, tanto en la empresa como en la universidad y colegios son constantemente postergadas como herramientas de aprendizaje y comunicación, sin embargo espero que pronto los ejecutivos y académicos se den cuenta del poder que tienen éstas en fomentar el aprendizaje en los demás. Son gratis, entretenidas y todos tenemos muchas que contar, solo resta trasmitirlas adecuadamente y captar de ellas su enseñanza.

 

Andrés Cabrera Neira

acabreran@pinoalto.cl

 

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